18 ene. 2014

Mujeres que no son pájaros.

pero que son las personas que más cerca han estado de serlo.

"Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero."

Alejandra Pizarnik




















6 nov. 2013

Algunas anotaciones sobre los usos de la palabra "Underground"


Últimamente me he estado fijando en el gustillo con el que usa la gente la ya manida palabra "underground" y hay algo que me enerva. No se trata de entrar en una batalla sectaria de "tú no puedes ser darks" (bueno, no se quién seas) sino de dejar claros ciertos términos. Porque no se trata de un club selecto en el que unos entran y otros no dan la talla, sino que el quid de la cuestión está en que ser underground NO MOLA, y en que cualquiera con dos dedos de frente NO QUERRÍA entrar en dicho club. Ser underground no es que Converse te patrocine y te ponga la etiqueta, ser underground no es parecer experimental y llenar salas y aparecer en las revistas, no es no haber firmado con una major pero salir en las listas de lo mejor del año.

Ser underground es, antes que nada, comer mierda. Mucha. Ser underground es palmar pasta por seguir haciendo lo que te gusta, es que tengas que soportar seguir viendo aforos ridículos a pesar de tu esfuerzo. Ser underground es que los medios te ignoren por no ser de la etiqueta de moda, o por no ser de ninguna. Ser el friki, por no decir "outsider", que suena más glamuroso pero también es una palabra pervertida en esta espiral de "lo cool".

Lo único bueno que tiene, diría que es una conexión más fuerte y sincera con el público. Un público por lo general menos crítico y más complaciente (y no estoy resaltando estas cualidades como algo positivo).

De hecho, los que realmente nos estamos pegando las hostias de lo que significa de verdad ser underground, DARÍAMOS UNA MANO por no serlo. Por tener buenas promos en medios que nos acojan sin levantar la ceja, por llenar las salas, por ver que los grupos tienen los aforos y ventas que se merecen y no tienen que venir corriendo del curro para tocar o cancelar fechas porque dependen de él. 

A veces sí que se nos puede escuchar orgullosos de esta etiqueta, pero es cuando necesitamos consolarnos así como el lumpen se enorgullece de su condición... cuando, por supuesto, le cambiaría el puesto sin dudarlo a ese pequebú que va de bohemio y andrajoso. No me jodas.


11 abr. 2013

Breve entrevista a Marina Abramovic en un taxi de Madrid. (*pequeño ejercicio periodístico)

Me coge de la mano, cual mamá, y nos metemos en un taxi para ir a un restaurante donde esa noche habría una cena para la crew del teatro y amigos invitados, con la excusa de que era la Pascua ortodoxa (confesión predominante en Serbia, cuyos festivos son similares a los de la iglesia católica, pero con distintas fechas, acorde al calendario gregoriano). Acaba de salir de actuar en la obra cuya temática es su propia biografía: "Life and Death of Marina Abramovic", del genio del teatro contemporáneo Bob Wilson, en el Teatro Real. Más que cansada, se la ve pletórica. Viste de negro y con falda larga, lleva el pelo suelto y un bolso de Givenchy (¿regalo de su amiguísimo Riccardo Tisci?) de donde saca su Blackberry y revisa las citas para las semanas siguientes.

Todavía estoy anonadada debido a la obra. Creo que desde un momento dado, no he parado de llorar. Y, me llama la atención, se revelan tantos detalles íntimos (y algunos recientes), ¿cómo te has atrevido a  hacer algo así?

Ay, cariño, yo me he atrevido a tantas cosas durante mi vida...

Ya, ya. Si lo piensas, esto hasta se queda pequeño. Pero no deja de impactar. Otra cosa que me impacta, es la poca consideración que se te tiene en nuestro país, el mío y el tuyo. Cuando hablo con otra gente de Serbia, saben quien eres, pero es como "sí, aquella loca que antes pintaba y luego se puso a hacer cosas raras". ¿Cómo te tomas esto?

La verdad es que antes me dolía, pero ahora no me importa para nada. No sé si es la envidia o qué: si te fijas ahí se comen a cualquiera que haya triunfado en el extranjero. El director del Museo de Arte Contemporáneo de Belgrado dijo que no pensaba que yo era suficientemente relevante como para hacer una exposición retrospectiva, que yo de buen grado habría hecho ahí. Y en el MoMA sí que creyeron que era relevante, y se rumorea que puede que nominen nuestro documental "The Artist is Present" para los Oscars. Con el tiempo aprendes a que no te importe. Pero mira, así están las cosas, ni siquiera mi propio hermano ha querido venir a ver la obra que va sobre mi vida...

Me frustra pensar que hace pocos años yo misma descubría el "sound art" en sí mismo, y tú ya experimentabas con él en los 70. O que mi padre se hubiera graduado en la misma facultad que tú, unos años después, pero el se haya dedicado a pintar en vez de participar de la vanguardia así como hizo el grupo de estudiantes al que pertenecías tú. Para mi la acción es algo clave, no es por jerarquizar, pero es lo que me interesa a mi del arte...

Ya, ya. Dices eso porque eres joven. Yo a tu edad odiaba el teatro, y muchas otras cosas, también establecía jerarquías. Pero todo se trata de encontrar el lenguaje que a uno mismo le vaya bien, aquello que le apasione, sin dejar de aprender.

¿Qué consejo le darías a un artista joven?

Sonará cliché pero es verdad: creer en ti mismo, no dejar que te derriben las críticas y ser perseverante, muy perseverante.

¿Cuales son tus planes ahora mismo? 

Pues estoy que no paro, cada semana en un país diferente. La semana que viene vamos a Viena a presentar el documenal en un festival, después de cuatro días ahí me voy a Italia a ultimar detalles de un proyecto (que creo que el resultado será un libro), "The Artist Manifesto"... vamos, ¡una locura!

¿Es que acaso alguna vez quisiste llevar otro tipo de vida?

Tienes toda la razón, nunca he deseado llevar un tipo de vida diferente.


9 abr. 2013

artists (11): Marina Markovic

"¿Qué pasa con las Marinas?" preguntaba un amigo mío cuando cuando le mostré a Marina Markovic, una artista serbia, ahora residente en NY. Y es que la pregunta está justificadísima atendiendo a la calidad abrumadora de la propuesta de esta joven artista.

Yo la descubrí en una exposición en Belgrado de los ganadores (muy bien seleccionados) del premio Mangelos. Su pieza era un vídeo en el que se veía como le tatuaban en la cintura una cinta métrica anudada con la medida de 60 cm, el ideal. La primera reacción que nos viene a la mente sería un "bah, rollos feministas típicos y tópicos, qué extremista, ¿para qué te tatúas eso, niña?" y al momento siguiente nos damos cuenta de que nosotras, también lo tenemos tatuado, pero en nuestra mente. Después de esta bofetada solo te toca asentir con la boca medio abierta y un poco de amargura.



En esta pieza en concreto, ella se apropia del ideal impuesto y lo profana, ya que al haciéndolo formar parte de un organismo vivo, a medida que su cuerpo vaya variando, también esa imposición estará siendo modificada.

Pero lo más interesante de Markovic es que la coherencia en su discurso es total, y ella misma, como persona es una extensión de su trabajo. A pesar de ser profundamente conceptual, tiene una estética muy propia y cuidada, pero no por acompañar al concepto y hacer un fifty-fifty, sino que se trata del fetichismo que forma parte del mismo.

No es posible ignorar lo fantástico de la manera en la que se presenta "Post-Anorexic artist working in the context of headless Barbie Movement". Y a su statement lo ha titulado "The Pink Discourse".

Años atrás, padeció anorexia y la primera obra de su portfolio son los dirarios ilustrados de su estancia en rehabilitación en el hospital. Desde sus dibujos hasta sus performances, se repiten temáticas como el orden y el desorden alimenticio, la feminidad, la sexualidad, la culpabilidad y las relaciones de poder.






Las últimas tres piezas son de un proyecto conjunto (AZIL) con el artista Boris Sribar, para el que hicieron estancias en galerías (una de Belgrado y otra de Berlín), durante las que vivían en el propio espacio expositivo por un tiempo determinado (interesante reflexión sobre el papel del espacio expositivo privado como asilo -traducción de Azil- para los artistas?) y posteriormente inauguraban una muestra de los trabajos ahí realizados.

(Me flipa la de "Period on TV is always blue")

21 mar. 2013

I am (NOT) the owner of my own body


"Mi cuerpo es mío y de nadie más" 


"After tonight my body will no loger be mine" 
(The Flowers of War, Yimou Zhang)


("The distance or link we decide to create with our own body. Is it less painful if our body is not ours? Is it less painful if we are not ourselves?")


12 feb. 2013

Postal desde Madrid, día 1


Llegar a una ciudad y que os sonriáis mutuamente como os sonreís con un amigo cuando te lo encuentras después de una noche loquísima en la que habéis pasado mil y una situaciones surrealistas o después de haber hecho alguna fechoría graciosa y secreta que se os fue un poco de las manos. Una sonrisa incrédula, cómplice, divertida y un poco pilla.

Wish you were here,
XOXO

A.

***
"- Es que Madrid me mima y me zurra.
- Claro, como la gente que te quiere."

11 ene. 2013

problems


[canciones de partisanos]

(communist body, capitalist body.
mom marina and husband)


2 ene. 2013

sueños por cumplir (I)

Mudarme a Madrid con Halecs a un piso de la C/ La Palma y abrir una floristería entre los dos (con servicio de entregas a domicilio) cerca de plaza Ópera que se llame La Violetera o La Teatrera. 



(y sacar el patrón de este vestido con mangas con topitos alla stella macanni ♥)

30 dic. 2012

me and the devil II

Hay una hora, y hay muchos testigos que lo corroboran, entre las 03:15 y 20 minutos después el amanecer, en la que la oscuridad es tan densa que hiere y empiezan a suceder cosas extrañas. Es la hora que los monstruos salen a pasear, es la hora que elige el diablo para venir a visitarte. y Os mirais y lew gusta cogerte por el cuello, cogerte por la barbilla y rotar tu cabeza suavemente hacia un lado y hacia el otro.




20 dic. 2012

un par de - reflexiones

- Si los comisarios son los nuevos artistas, los artistas son los comisarios que los tienen bien puestos?
- "El puto statement" como expresión popular.
- Teorizar < Evidenciar < Actuar < Repercutir ?
- La gratuidad del arte como fin?
- Definición de gratuidad.

13 dic. 2012

Tensiones


> POWER > THREAT > HARM > VULNERABILITY > HARM > THREAT > POWER >

Tension T T T Tension Tension






Tensión I, Tensión II, Tensión III, Tensión IV

1 dic. 2012

y es así cómo te patillas un comentario de clase sobre una exposición


LA HUIDA NECESARIA 
o Instrucciones para hacer las paces con la Historia tras una experiencia estética terrorífica

Disclaimer: ¿Cómo se escribe un comentario neutro sobre la visita a una exposición, obviando el punto de vista del creador? ¿Cómo se finge adoptar un discurso objetivo, asumido como está que no podemos despegarnos de nuestra dosis de subjetividad inherente? ¿Cómo optar por narrar y valorar de manera aséptica lo que se percibió entre ridículos lloriqueos melodramáticos? Puede que años de experiencia en el periodismo me hayan enseñado (o adiestrado) a hacerlo, pero los años de formación en la Facultad de Bellas Artes me han enseñado (o adiestrado) que un discurso que adopta una voz de narrador omnisciente, generalizando sus argumentos, atribuyéndolos a una voz neutra y externa ("se sabe", "se sobreentiende"), es más bien propio de posturas totalitaristas, precisamente por lo efectivo de su poder de convicción. Así que, en pos de la sinceridad, en pos del deseo de que tanto para mi como para el posible lector, la experiencia de esta lectura deje un -mínimo- poso de reflexión,  opto por realizar este comentario desde mi misma como narradora, asumiendo que de esta forma rechazo voluntariamente como (valioso) recurso las herramientas, trucos y filigranas léxicas que podría utilizar para producir un texto correcto, ajustado a las pautas y sin riesgo de desaprobación. ¿Me descarrío así hacia un meta-comentario pseudo-poético? ¿Una suerte de  deformación profesional?

El silencio que se respira en la sala es embriagador como un dulzón olor a escape de gas. Partimos de la premisa de visitar esta exposición con intención de hacer un comentario con propiedad sobre una de las salas y por eso procedemos a su análisis abreviado pero concienzudo para escoger uno de los espacios y escrutarlo en profundidad. Se trata de las obras pertenecientes al legado dejado por Josep Suñol, adquiridas durante una vida de coleccionismo llevado de manera cuidadosa y acertada, articuladas en esta ocasión por una serie de temáticas. El trabajo de realizar esta clasificación debió de ser arduo y el resultado, acorde a las intenciones, es notable. Pero la impresión producida le da un vuelco a todo ello.

Y aquí caigo en la paradoja de mi visita a esta exposición. Me sucede que noto una fuerte impresión de saturación. Trato de concentrarme en cada obra, trato con todo mi empeño de aproximarme, tanto a las connotaciones de la época a la que pertenece (cuestión fundamental), como a la voluntad del artista al realizarla. Pero me encuentro con que soy incapaz de hacerlo con todas ellas y empieza a despuntar una leve sensación de ansiedad. Veo una sala con trabajos visuales que cada uno grita, a su manera, la voluntad de trascender del artista y siento la impotencia de no poder corresponder a esa invocación, a esa demanda. Es bien sabido que vivimos en una sociedad que nos bombardea a estímulos audiovisuales, entre la inmediatez de Internet y la agresividad de la publicidad, nuestra capacidad de atención a obras visuales fijas ha mermado claramente. Pero la ansiedad no es solo producida por el exceso de estímulos visuales que me requerían, sino la frustración de no poder atenderlos como merecían. La frustración como consumidora de arte, la frustración y la vergüenza al verme ingenuamente vulnerable ante algo que debería entender de una manera más banal e impersonal (¿debería entenderlo de una manera más banal e impersonal?). La frustración también como creadora y el miedo terrible a que nuestros intentos de trascender mínimamente (por ponerle un nombre al hecho de nuestra producción artística), acaben en una sala de exposiciones gritando desde la pared a un espectador saturado -acorde con nuestro tiempo-. El miedo terrible a que se cumpla la insnuación temerosa del protagonista de "Holy Motors", película del francés Leos Carax recientemente estrenada: "¿Y si dejan de mirar?".

Decía Kandinsky que toda obra es hija de su tiempo. ¿Lo son también las exposiciones? ¿Debe tener en cuenta el comisario o coordinador nuestras limitadas capacidades de atención? ¿Deben adaptarse, o por el contrario, tratar de actuar como medio pedagógico para estirar nuestra habilidad para ello?

La rotulación en vinilo color azul marino pone al límite también nuestras capacidades visuales, ya en lo más básico: combinado con la iluminación elegida, se convierte en ilegible. Un grupo de personas comentan, en la cercanía, el mareo producido por esa masa de letras y que optan por rendirse antes de leerlo. Probablemente un gris claro y un espaciado más considerado habría facilitado la lectura. Un ejemplo de una rotulación magistral, clara y dotadora de sentido (post-Hegeliano), gracias a su disposición, fue la realizada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo de la exposición dedicada a Georges Perec el año pasado.

La sala escogida es la que aborda la temática del Cuerpo. La distribución es acertada en cuanto a composición, excepto por la extraña ubicación de la escultura antropomórfica contorsionada cual embrión (Jordi Sabaté), que desluce a la obra. En cuanto al sentido del recorrido visual, no comprendo el "A ras de suelo" de García-Alix, próximo a la astro-cartografía corporal de Zush. Considero como un intento de diálogo frustrado la disonancia entre el factor social del fotógrafo y el factor onírico-visceral del pintor aludido, pero veo un acierto en conectar el carácter infantil de la obra de Zush con el de la fotografía de Miquel Navarro, por lo naïf de la primera y lo lúdico "manrayesco" de la segunda. No niego los picos altos de interés y lo enriquecedor de esta propuesta de mirada hacia la colección tan variada de la fundación, pero bajo la impresión antes descrita, sentí una incapacidad de digerir ese formato expositivo y encontré en la obra de Zush, que es la que quiero destacar, una pequeña área de sosiego. La fuente inagotable de mundos paralelos (e internos) que es este artista que ha atravesado varias fases de identidad, nos regala aquí una representación del cuerpo humano como si fuera un atlas cósmico, un mapa estelar: las terminaciones nerviosas como constelaciones, los ojos vibrantes como puntos celestiales, pero a la vez tan mundanos y terrenales. En esa sala sobre el "cuerpo", yo misma, como performer provinente del campo de la danza, me pregunto angustiada: ¿Dónde está el CUERPO? Si se habla del cuerpo, dónde está el cuerpo mismo. Por supuesto, mirando hacia el propio ombligo disciplinar ("¿por qué no la performance?") y recuerdo, entonces, lo que Houellebecq comentaba en su última novela: "Es más interesante el mapa que el territorio".

Entonces, huyo. Y llego casualmente al Nivell Zero. Un milagro, un oasis. El silencio aquí persiste pero en vez de embriagar los sentidos como las flores de un cementerio, refresca las neuronas que Zush-Evru tan hábilmente ilustraba y estimula el pensamiento de una manera reconfortante. La enorme cronología en la pared, muy bien organizada, hace que uno haga las paces con la Historia, vislumbre algo de claridad y pueda apreciar con lucidez lo que acaba de ver. Es de vital importancia reivindicar espacios como este, tan necesarios en una sociedad como la nuestra, con los parámetros del tiempo y el espacio trastocados por vivir, ya no en el presente, sino en el ultra presente (como mantiene Paul Virilio), y tan necesitados como estamos de recuperar algo de esa perspectiva histórica perdida. A veces huir es necesario. Dice(n) Tiqqun en "Teoría del Bloom" que "ya no habrá nada más que Bloom y huída del Bloom". Si la exposición revelaba y contenía ese Stimmung, yo ejercí esa huída. Esa huida imposible, pero tan necesaria en ocasiones.